Sunday, 08 June 2008 00:00

Los jóvenes de Tennessee comparten culturas mediante un proyecto de fotografía

Written by Katie Connors, Traducido por Olga Quick
Participantes en el programa de fotografía Tennessee Creciente Participantes en el programa de fotografía Tennessee Creciente Katie Connors

El sonido de una película de cámara al rebobinarse se mezclaba con la risa de un grupo de siete jóvenes fotógrafos en su primer viaje de estudios a la granja de Fender en el condado de Washington el otoño pasado. Ellos formaban parte de Tennessee Creciente: La Juventud Campestre Cultiva Áreas en Común, o Growing Tennessee: Rural Youth Cultivate Common Ground, un programa que reúne a jóvenes de distintas culturas.

“Estén atentos al sol y saquen el dedo del obturador,” les recordó la profesora de fotografía de Milligan College, Alice Anthony, antes de que los participantes empezaran a sacar fotos al laberinto de maíz, en la tibia mañana de otoño. “Sean selectivos y recuerden entregar los rollos de fotos.”

“Growing Tennessee” empezó en el 2006 por una asociación entre Head Start Migrante y Estacional de la Corporación Telamon, o Telamon Corp. Migrant y Seasonal Head Start, y 4-H, una organización de jóvenes patrocinada por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, dijo Jane Crowe, coordinadora del programa de desarrollo de Telamon.

La clase de Unicoi, junto con otras en el condado de Greene y del oeste de Tennessee, es patrocinada por la Comisión de Artes de Tennessee como iniciativa para “jóvenes en peligro” y le permite a los participantes compartir tradiciones culturales a través del lente de una cámara.

“La fotografía es un medio muy accesible que los niños pueden aprender muy fácilmente,” dijo Crowe. “Les encanta ver las fotos que toman y es un buen tema para discutir en clase.”

La actividad artística permite que los participantes interactúen a un nivel más profundo que el de la escuela, dijo Crowe. El grupo se divide en grupos para entrevistarse el uno al otro y para compartir sus fotografías e historias.

A ver el mundo de una manera diferente

“[Este programa] me enseñó a ver el mundo de una manera diferente y a mostrarle nuestro mundo a la gente,” dijo Lilliana Ascenso, de 17 años, cuya fotografía apareció en la ciudad de Nueva York en la cartelera de Times Square en 2006. “Como se dice, una imagen (o una foto) dice mil palabras.”

La beca de la Comisión de Artes suministra el equipo necesario y también paga los gastos de los fotógrafos profesionales o profesores que facilitan las clases. Este año, Cámaras Olympus donó 14 cámaras digitales con tarjetas de memoria para darles a los participantes la oportunidad de que aprendan sobre cámaras digitales y también tradicionales.

El programa empezó con cámaras tradicionales y los participantes aprendieron a ajustar la máquina para tomar fotos, dijo Chuck Rector, estudiante en su tercer año en Milligan College, quien ha sido voluntario desde que empezó el programa. Rector y otros instructores enseñan a prestar atención a las líneas de fondo, a la composición de la fotografía y a otros detalles específicos sobre el contenido de la misma. Por prestar atención a estos detalles los participantes han tenido excelentes resultados y sus fotografías han recibido atención local y nacional.

“Ellos han hecho más qué yo,” dijo Rector. “Sus fotografías han estado en revistas, en periódicos y en Times Square. Ellos han logrado bastante en un año.”

‘Les da la oportunidad de ver una universidad’

Pero las clases no empezaron con tanto éxito, dijo Rector. Al principio del programa, los participantes estaban muy tímidos e inseguros. Con el tiempo, ellos ganaron confianza en sí mismos y comenzaron a arreglar a sus amigos antes de tomar una fotografía grupal para luego reunirse en círculo y ver cómo salió. Aunque algunos resultados son instantáneos, Rector dijo que hay otras lecciones que les enseñan a los estudiantes conceptos más básicos de fotografía, como cuando usan cuartos oscuros y equipos fotográficos en la institución educativa.

“El programa les da la oportunidad de ver una universidad,” dijo Rector. “Esta experiencia les evidencia que ellos tienen suficiente talento como para ir a la universidad.”

John Presnell, de 12 años de edad y participante del programa por segundo año, está interesado en la Universidad Estatal de Texas (Texas State University). John dice que este programa lo ha motivado a ser periodista o fotógrafo para un periódico.

Pero por ahora, su tema favorito para fotografiar es Peanut, su perro. Al participar en esta clase, John ha hecho más que revelar rollos – también ha conseguido una nueva amiga, Crowe. “Ella me ha dado muchos consejos y me ha ayudado mucho a aprender [sobre fotografía],” dijo él. “Nos ha dado todo lo que necesitábamos, los rollos y las cámaras.”

De acuerdo a Crowe, esto también les da a los padres de los participantes la oportunidad de compartir el mundo de sus hijos, y también aprender sobre otras culturas. Uno de estos intercambios culturales ocurrió en el otoño de 2006, cuando Telamón organizó un almuerzo para los participantes de Unicoi y sus familias. Algunos trajeron frijoles y pan de maíz, mientras que otros trajeron frijoles fritos y tortillas.

“Las familias no se conocen porque no viven en el mismo vecindario ni van a la misma iglesia,” dijo Crowe. “Pero es lindo porque los padres se unen para celebrar lo que hacen sus hijos y eso es algo que tienen en común.”

Crowe dijo que el proyecto de fotografía está influyendo el futuro de los jóvenes que están involucrados en el proyecto, y que estas fotografías son un testamento de ese futuro. “[Las fotografías] llaman la atención,” dijo Crowe. “Captan las emociones y el espíritu de otros seres humanos. Es difícil mirar estas fotos y no enamorarse de estos niños.”

El espíritu de estos niños fue visto el otoño pasado en la gran¬ja de Fender, donde los partici¬pantes caminaban cogidos del brazo por el laberinto de maíz.

Ocasionalmente paraban para posar, para tomarse fotos unos a otros o para tomar fotos de la escena. Ya no había timidez entre ellos y sus cámaras. Al contrario, tomaban fotos con confianza.

Ese día, su tema favorito para fotografiar era ellos mismo. Lilliana le pidió a cuatro de sus compañeras — Zully, Laura, Jacque, y Gabriela — que se acercaran a unos de los letreros en el laberinto de maíz mientras que otros alistaban sus cámaras para la foto. Con una sonrisa de satisfacción, Lilliana dijo que ésta fue su foto favorita del viaje.


Publicado originalmente en El Nuevo Erwin Record

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