Sunday, 08 June 2008 00:00

El Programa de Educación para Migrantes de ETSU trata de educar y motivar

Written by Amanda Vicars, Traducido por Lorijean Woodson
Grecia Grajeda con su mamá, Laura Grecia Grajeda con su mamá, Laura Amanda Vicars

Las escuelas de verano pueden aterrar a niños de todas las edades. Pero los estudiantes del Programa de Educación Migrante (MEP) de la Universidad Estatal del Este de Tennessee (ETSU) viven esta experiencia como uno de los mejores momentos del año.

Estos niños – hijos de trabajadores agrícolas migrantes de los condados de Unicoi, Washington y Greene – participan del programa todos los años, no sólo por propósitos educativos. Aquí, ellos se sienten motivados y apoyados al tomar decisiones importantes en sus vidas, lo que hacen disfrutando.

 

“Es divertido y mucho más,” dijo Grecia Grajeda, 7, quien ha participado del programa desde hace tres años y, cuando crezca, quiere ser maestra.

“Se desarrollan muchas actividades de recreación mientras se está enseñando, pero eso no quiere decir que no se logren resultados académicos,” dijo María Pestalardo, coordinadora del programa desde 2004. “La mayoría de las lecciones que planeamos son prácticas, pero tienen una base académica.”

Durante las seis semanas que dura el programa, se transportan a hasta 100 estudiantes migrantes de diversas zonas de la región a la Iglesia Metodista Unida Conmemorativa de Wesley (Wesley Memorial United Methodist Church) en Johnson City.

Las clases, que ofrecen diversión mientras los niños aprenden, empiezan a las 9 de la mañana y terminan a las 3 de la tarde, de lunes a jueves.

“Los niños aprenden inglés, lectura, matemáticas, ciencias, arte, teatro, educación física e ‘Inglés como Segundo Idioma,’” explica Pestalardo.

“Van a la alberca y hacen excursiones,” dijo ella. “Ofrecemos libros, útiles, comida, transporte, cuidado dental y de la salud y mucho más, y todo es gratuito.”

Entre los oradores invitados hay médicos, enfermeras, dentistas, contadores de cuentos, ingenieros de la planta química Eastman en Kingsport, banqueros, policías, bomberos, entrenadores de liderazgo, y representantes del grupo de Niños a Hombres [Boys to Men].

A Grecia le encanta decir que es lo que más disfruta.
“Me gustan las matemáticas,”dijo ella, “y fuimos al museo Rocky Mount. Hicimos velas y fuimos a la alberca.”

Aaron Ecay, estudiante de la Universidad de Pennsylvania y reclutador del programa, dijo que el programa les ofrece estabilidad a los estudiantes, algunos de los cuales tienen que lidiar con problemas de pobreza e inmigración.

“Pienso que de alguna forma la escuela les sirve para aliviar el miedo que algunos de nuestros estudiantes sienten en relación a la inmigración,” dijo él. “Por varias razones, sus vidas pueden ser inestables, y es difícil predecir cuando su familia tendrá que empacar sus cosas y moverse a otro sitio.”

Para Ecay, esto significa que los trabajadores de MEP tienen que ser sensibles, pero a la vez firmes.
“El desafío es el de balancear el deseo de mostrar compasión por la privaciones que uno imagina que ellos tienen y la necesidad de mantener autoridad y control sobre la situación, que los beneficiarán a largo plazo,” dijo él.

La mayoría de los niños en el programa van a la escuela pública durante el año. Como sus padres se trasladan de un sitio a otro en busca de trabajo, es difícil para ellos concurrir a la misma escuela con regularidad. El programa les enseña todo aquello que ellos no han podido aprender en la escuela debido a las mudanzas.

A Grecia le gusta tanto MEP que le dijo a un visitante, “Ojala pudiera ir a la escuela de MEP todo el año.” Ella piensa ir a la universidad en Estados Unidos antes de volver a México.

Pestalardo dijo que uno de los objetivos de MEP es el de proporcionar una ayuda extra o complementaria a la que reciben en el colegio para que los estudiantes migrantes alcancen los estándares exigidos por las escuelas, lo que a su vez ayudará a elevar el número de estudiantes que se gradúan de la secundaria o la High School en este país.

El programa también ofrece servicios durante el resto del año, más allá del verano. MEP ayuda a inscribir a los niños en sus nuevas escuelas, y los ayudan a entender las reglas de los buses. Ofrece servicios de traducción e interpretación para los niños y sus familias.

 MEP también distribuye útiles escolares y trata de mantener involucrados a los padres en la educación de sus niños. Durante el año, también hay programas tutoriales y de deportes organizados para migrantes para que MEP siga envuelto en la vida de estos niños durante el año escolar.

El programa de ETSU es patrocinado por el Departamento de Educación del Estado. Ha sido reconocido como uno de los mejores programas en el sur del país, el mejor del estado de Tennessee, y fue el modelo que se presentó en la conferencia nacional de MEP de 2007 en Washington, DC, dijo Pestalardo. El programa federal fue creado en 1966 cuando el Congreso reconoció que los niños migrantes son un grupo que está en desventaja y que vive en condiciones precarias que incrementan sus necesidades educativas. MEP fue legalizado bajo el decreto “Que ningún Niño se Quede Atrás” de 2001 (Titulo 1, Parte C).

Cuando el programa de ETSU comenzó en 2002, según Pestalardo, fue “un proyecto recién nacido,” que contaba con pocas personas para llevarlo a cabo. A través de los años, un mayor número de gente se ha sumado al esfuerzo de educar a estos niños.

“Hay tanta gente trabajando para este programa que es inimaginable,” dijo Pestalardo, “desde agencias federal y estatales, hasta sistema escolares, profesionales, instituciones, voluntarios y familias enteras.”

Muchos estudiantes universitarios, como Ecay, han ayudado como asistentes de maestros o como voluntarios.

“Pienso que el participar en proyectos como MEP nos puede cambiar las perspectivas que tenemos – nos concientiza sobre otras culturas, otras formas de vida,” dijo Ecay.

“Cuando los estudiantes de ETSU trabajan con nosotros, se involucran con otra parte de la sociedad que tiende a no tener voz, a estar callada,” dijo Pestalardo. “Si ellos están estudiando español, sus habilidades para hablarlo mejoran al estar en contacto con la cultura hispana.”

Desde su concepción, el programa de MEP de ETSU ha crecido, pero los números no son el mayor objetivo.

“Nosotros nos tenemos que enfocar en aquellos estudiantes que necesiten más ayuda,” dijo Pestalardo. “Preferimos calidad sobre cantidad.”


Publicado originalmente en El Nuevo Erwin Record

Read 977 times Last modified on Monday, 26 May 2014 13:30