Sunday, 17 May 2009 00:00

El programa H-2A ayuda a los granjeros

Written by Elizabeth Trexler, Traducido por Jimmy Graybeal
Jeff Aiken cultiva tabaco con la ayuda de trabajadores migrantes en su granja en Jonesborough. Jeff Aiken cultiva tabaco con la ayuda de trabajadores migrantes en su granja en Jonesborough. Elizabeth Trexler

Un viernes por la tarde en Jonesborough, el sol está golpeando y cinco hombres cargan tabaco en un tractor. Han trabajado un día corto – es día de pago – pero no han terminado todavía. Ellos todavía tienen que colgar el tabaco cortado y traspasado en el granero.

Junior Villanueva de 32; Juan Ávila de 42; Victoriano Gómez de 20; Santos Miguel de 32 y José Sánchez de 34 son los trabajadores migrantes de Jeff Aiken. Los hombres trabajan en su granja todos los días como por seis meses, cosechando su tabaco en el otoño.

Según el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos, para que un granjero solicite trabajadores inmigrantes legalmente a través de un programa llamado H-2A, el trabajo realizado debe ser de naturaleza estacional o temporal, tal como la labranza.

El empleo debe también ser publicado en un periódico y anunciado de otras maneras, con avisos en la radio o en la televisión, para permitir que los estadounidenses tengan oportunidad de aplicar, dijo Aiken. Él también tiene que proporcionar vivienda para sus trabajadores y el Departamento de Trabajo inspecciona las condiciones de vida antes de permitir que los trabajadores vivan allí.

“Conocí a alguien en México que toma documentos para traer gente a Estados Unidos,” dijo Villanueva.

“El beneficio de venir aquí es que podemos ganar más dinero de lo que podríamos en nuestro país,” él dijo.

Los trabajadores dicen que pueden ganar como tres veces más dinero aquí de lo que podrían ganar en México. Ávila y los otros trabajadores guardan lo que necesitan para sobrevivir, pero envían el resto del dinero a sus familias.

“El mejor beneficio de usar el programa es que podemos trabajar como por seis meses y venir a Estados Unidos legalmente,” dijo Villanueva.

En México Villanueva trabajaba en construcción, Ávila trabajaba en una fábrica, Gómez sembraba maíz y Miguel trabajaba en una panadería. Los trabajadores viven juntos en un remolque y comparten los quehaceres.

“Todos nos turnamos para cocinar y nadie se ha enfermado todavía,” dijo Villanueva.

A través del H-2A, un granjero en Estados Unidos llama a un reclutador cuando el granjero necesita ayuda. Para traer a la persona a Estados Unidos para trabajar, una verificación de antecedentes debe mostrar que ha sido respetuosa de la ley en su país de origen. El programa permite a los trabajadores quedarse durante diez meses del año.

Los trabajadores de Aiken del año pasado volvieron a casa el 31 de enero o antes, cuando expiraron sus visas temporales. Él ha estado usando el H-2A como por diez años.

Los hombres hacen su propio horario y Aiken dijo que a veces están en el campo y granero hasta por 11 horas al día.

“Queremos terminar, para poder ir a casa,” dijo Ávila.

Cuando él dice casa, no se refiere al remolque que Aiken le proporciona; él se refiere a México, donde sus familias están esperando. Tan pronto como el tabaco haya sido cosechado, ellos pueden irse, su trabajo aquí ha terminado.

Para entretenimiento, los hombres tienen un tablero de ajedrez – Aiken sospecha que creían que era de damas cuando lo compraron – cartas, dominós y un reproductor de VCR o de DVD para ver las películas en español que compran en Wal-Mart.

“Confío en mis trabajadores,” dijo Aiken.

Explicó cómo, cuando su madre estaba bien, ella recogía a los hombres todos los viernes y los llevaba al banco y luego a Wal-Mart. En cierto modo, ella los trataba como si fueran sus hijos, ayudándoles con sus recados. Ahora ella no está bien, ya no puede hacerlo.

Aiken se ha encariñado con sus trabajadores.

“Cuando mi esposa se va el fin de semana, la abrazo y le doy un beso de despedida,” él dijo. “Pero tengo que aguantar las lágrimas cuando ellos vuelven a México. Se convierten en familia. Cuando trabajas con ellos todos los días durante seis meses, realmente te encariñas.”


Publicado originalmente en El Nuevo Kingsport Times-News

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