Monday, 16 April 2012 00:00

'La Visa Religiosa' trae ministros a las iglesias de Estados Unidos

Written by Sarah Powers, Traducido por Tina Margaret Lynn Bouthiller
En Manantial de Vida en Abingdon, Va., los fieles disfrutan de la banda de alabanza durante el servicio. En Manantial de Vida en Abingdon, Va., los fieles disfrutan de la banda de alabanza durante el servicio. Sarah Powers

Yolanda Miranda da la bienvenida a su congregación del domingo en la mañana con abrazos y apretones de mano. Ella parece conocer a los 20 miembros de la Iglesia Metodista Unida “Manantial de Vida”. Miranda llegó en 1990 desde Costa Rica a Abingdon, Va. con visa de turista y luego la cambió por una visa de trabajadora religiosa al empezar su trabajo como misionera. En ese momento, Miranda no sabía de ninguna comunidad latina en el área. Pero como ella dijo, ahí fue cuando Dios envió a sus ángeles: Bob y Carol Jones, una pareja de Abingdon que la llevó a la oficina de inmigración para ayudarle a cambiar su visa.

“Ellos me presentaron en ésta iglesia metodista”, dijo Miranda. “Ellos son los que me brindaron toda la ayuda que necesitaba, en todo el sentido de la palabra, para iniciar este ministerio”.

Un estudio realizado en el 2007 por el Pew Hispanic Center predijo que los Latinos aportarían algunos cambios importantes a la iglesia americana gracias al crecimiento de la población hispana. Estos cambios comenzaron debido a la necesidad de servicios en español para una congregación con mayoría latina.

Un estudio realizado en el 2006 por el Instituto de Estudios Latinos de la Universidad de Notre Dame dijo que las iglesias latinas proveen la fuerza de trabajo voluntario más grande en sus comunidades. Según el informe “El Liderazgo Importa: el Papel del Liderazgo Religioso Latino en el Ministerio Social”, las iglesias sirven también como ambientes de aprendizaje que ayudan a las personas a adquirir habilidades importantes para el liderazgo y la participación cívica.amen

El estudio “El Liderazgo Importa” dice que los inmigrantes confian en las iglesias para conocer a personas con afinidades sociales, culturales y económicas. Estas iglesias dan a los inmigrantes la oportunidad de dirigir clases de estudios bíblicos, trabajar con otras personas en comités de la iglesia y adquirir otras habilidades que pueden ser útiles para adaptarse a la vida americana.

En América está creciendo la necesidad de ministros que hablen español debido al número de hispanos en las iglesias. Si una iglesia no encuentra un ministro en Estados Unidos, puede traer uno con visa de trabajador religioso.

Las iglesias metodistas en busca de misioneros piden ayuda a la Junta General de Ministerios Globales.

“Tenemos una lista de personas que quisieran venir para trabajar como misioneros y si sabemos de un distrito que necesita uno, elegimos de entre ellos”, dijo Glenda Roberts de la oficina de la Junta General en Nueva York.

"Tenemos una lista de personas que quisieran venir para trabajar como misioneros y si sabemos de un distrito que necesita uno, elegimos de entre ellos".

    – Glenda Roberts, Iglesia Metodista Unida

En la Iglesia Metodista Unida, la búsqueda comienza con el pastor.

“Digamos que voy a una granja y veo que hay necesidad de un misionero para esas personas. Hablaría de esto con el jefe de mi distrito”, dijo el Rev. Will Shewey de la Iglesia Metodista Unida Salem en Kingsport, Tenn.

Su petición pasaría primero por dos personas antes de llegar a las oficinas de ministerios globales, las cuales enviarían un misionero si fuera necesario.

Para algunas iglesias el hecho de traer misioneros es más que para ayudar a la iglesia. Este es el caso de la Iglesia Bautista “La Gran Comisión” en Morristown, Tenn. Los misioneros también ayudan a la comunidad que los rodea.

“Los dos misioneros que trajimos, especialmente uno de ellos, han trabajado en la comunidad”, dijo el Rev. William Burton de La Gran Comisión. “Ella es bilingüe y trabajó con la comunidad latina para agencias del gobierno, como la [Autoridad Económica] Douglas Cherokee, e hizo de traductora en el sistema escolar y por supuesto no recibió remuneración de esas instituciones pero sí por parte de la Iglesia".

La autoridad económica y el sistema escolar le permitieron conectarse con la comunidad, adaptarse más a la cultura americana y ayudar a la iglesia.

“Esta fue una gran oportunidad para que ella aprendiera más inglés y también para que nosotros nos conectáramos con la comunidad y conociéramos las necesidades básicas que tienen los latinos en cuanto al sistema escolar y el cuidado en la primera infancia”, dijo Burton.

A Yolanda Miranda la visa no solamente le dio la oportunidad de ayudar a la comunidad latina que la rodea; ella también aprendió de la experiencia.

yolanda“Cuando finalmente recibí mi visa de misionera y aprendí a conducir, empecé a ir a los campos, a los mismísimos campos de tabaco y a las granjas lecheras y a otras granjas para recoger a la gente”, dijo Miranda (a la izquierda).

Miranda manejaba la camioneta que le había dado la familia Jones y recogía a las personas que ella veía que necesitaban su ayuda. A medida que los conocía, comprendía las muchas necesidades de la comunidad latina.

“Comencé a enterarme de sus problemas financieros”, dijo Miranda. “Algunos estaban enfermos y no podían llegar al hospital. Vivían en condiciones infrahumanas. Y así fue como inicié mi trabajo como misionera”.

“Les llevaba comida, mantas y calentadores”, dijo ella. “Muchos de ellos vivían en los establos de algunas granjas. Algunos vivían en casas móviles o tráileres sin electricidad. Así empecé a trabajar con ellos. Incluso les ayudé a buscar trabajo. Esta fue mi forma de presentarles a Dios”.

Con la visa de trabajadora religiosa, Miranda pudo quedarse en el país y tener la oportunidad de crecer en su fe mientras que ayuda a otros en la suya.

Burton dice que todavía hay necesidad de misioneros pero que está disminuyendo en esta área.

“Estamos en transición hacia la segunda y tercera generación, que son los niños que llegaron muy pequeños o que nacieron aquí”, dijo él.

“Y estamos formando una nueva generación de personas bilingües. Creo que ahora empieza a haber menos necesidad, porque nuestras iglesias son un poco más reconocidas y estamos formando aquí los líderes que pueden hacerlo sin que tengamos que traer personas de otros países”.

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