Thursday, 06 December 2012 00:00

Ex estudiante atleta regresa a la universidad como mentor

Written by Josh Wallen, Traducido por Amber Weston
La pasión de Juan Ávila por el tenis le dio una oportunidad que no creía tener. La pasión de Juan Ávila por el tenis le dio una oportunidad que no creía tener. Josh Wallen

Cuando Juan Ávila tenía 17 años e iba ya a graduarse de la escuela secundaria no había pensado nunca en ir a la universidad.

“Era una meta que no tenía en mente, porque creía que era inalcanzable, pero ocurrió”, dijo él.

Ávila creció en Cuernavaca, la capital del estado mexicano de Morelos. Era un buen estudiante en la escuela secundaria, pero su pasión era jugar al tenis.  
Fue esa habilidad la que le abrió nuevas posibilidades.

 

“Estaba jugando un torneo en México y alguien dijo que tenía buena técnica y sugirió que solicitara una beca de tenis en los Estados Unidos”, dijo Ávila, en la foto abajo durante sus días a King College.

juan.tennis

 Él mandó su información a algunas universidades de los Estados Unidos y el entrenador de King College en Bristol, Tennessee lo contactó. Ávila nunca había estado en los Estados Unidos.  

“Batallé mi primer semestre aquí en los Estados Unidos”, dijo él. “Fue tal el choque cultural que estaba seguro que iba a regresar a México”.

Ávila dijo que aprender en inglés era un desafío.

“Sabía inglés lo suficientemente bien para comunicarme y entender la mayor parte, pero era un problema hablarlo todo el tiempo”, dijo él. “Creo que ese fue mi mayor obstáculo”.

Después de lidiar con su primer semestre, Ávila pudo mejorar sus calificaciones. Su promedio de calificaciones, un número que indica cómo progresa un estudiante en general, era de un 1,98 al final de su primer semestre, lo que significa que sus notas eran C y D.

“Pero tuve la oportunidad de cambiarlo en esos cuatro años y terminé con un 3,4 aproximadamente”, dijo él, o sea A y B.  

En King College, Ávila conoció el Programa de Mentores de XCELL.  

Los voluntarios y trabajadores de XCELL viajan a nueve escuelas secundarias en el área de Tri-Cities, Tennessee para animar a los estudiantes a continuar sus estudios superiores.

Ahora Ávila tiene veinticinco años y estudia para una maestría en administración de empresas en la Universidad Estatal del Este de Tennessee. En enero de 2012 comenzó como coordinador del programa de XCELL en ETSU.

 

“Cada estudiante que fue, encontró a alguien que lo escuchara y ayudara a guiarlo. Nuestros jóvenes necesitan eso. Necesitan saber que alguien se preocupa por ellos”.

                                              - Nikki Engle

“Nos convertimos en mentores para los jóvenes”, dijo él. “De eso se trata el programa XCELL. Hemos recibido muy buenos comentarios de los funcionarios escolares”.

Mientras que Ávila se acostumbró a la universidad, muchos estudiantes hispanos en los EE.UU. podrían perderse la oportunidad de intentarlo.

Nikki Engle enseña inglés como segundo idioma en las escuelas del condado de Unicoi. “Trabajo con muchos jóvenes con sueños de ser enfermeros, maestros, profesores universitarios y arquitectos”, dijo ella. “A pesar de su determinación, hay muchos obstáculos entre el primero y el cuarto año de la escuela secundaria.

A muchos les falta el apoyo por parte de los padres en lo referente a una inversión en educación. Otros se enfrentan a la presión de grupo y tienen un sentido de desesperanza”.

Ávila dijo que en muchas familias hispanas de la región los jóvenes son la primera generación que piensa en ir a la universidad. “Ellos no saben por dónde comenzar ni cuáles son los pasos a seguir y generalmente no tienen a nadie que los guíe en el proceso”, dijo él.

Engle alabó el programa de XCELL y lo que ofrece a los estudiantes hispanos.  
Los mentores de XCELL “se sentaron por varias horas con siete de nuestros estudiantes del último año y hablaron con ellos acerca de graduarse, llenar [el formulario de] FAFSA y buscar becas para minorías en diferentes lugares”, dijo ella. “Cada estudiante que fue, encontró a alguien que lo escuchara y ayudara a guiarlo. Nuestros jóvenes necesitan eso. Necesitan saber que alguien se preocupa por ellos”.

Ávila dijo que el programa de mentores crea un ambiente relajado donde los estudiantes pueden hablar.  

“Cuando vamos a hacer una visita de XCELL, tratamos de que sea una reunión informal”, dijo él. “Nos sentamos en un círculo. No quiero ser el orador. Quiero estar al mismo nivel para que sea más fácil para ellos abrirse y hablar”.

Así como Ávila nunca pensó que la universidad era una posibilidad, muchos de los estudiantes con los que él habla hoy sienten lo mismo.  

“Consideran que eso está fuera de su alcance”, dijo él. “Les presentamos la idea de ir a la universidad. Les mostramos una lista de carreras que podrían estudiar, dependiendo de sus intereses. Lo mejor para ellos es escuchar acerca de la experiencia de cada persona”.

Él dijo que quiere identificarse con los estudiantes.  

“Sólo les cuento mi experiencia en la universidad”, dijo él. “Ir a clase, estar en el equipo de tenis, estudiar, los amigos…todo lo que les permita darse una idea de cómo es la universidad”.

Engle dijo que Ávila y el programa XCELL que él coordina son un punto clave para ayudar a sus estudiantes a ingresar a la universidad. Juan.Avila

“Necesito gente como Juan”, dijo ella. “Juan es maravilloso, puesto que tengo estudiantes que llegan en la escuela intermedia y secundaria y están aprendiendo inglés. Necesito gente que les diga que incluso si no hablan inglés en noveno grado, pueden ir a la universidad”.

Engle es entusiasta acerca del Día del Estudiante Hispano en ETSU, día en que la Oficina de Recursos de Idiomas y la Cultura recibe a los estudiantes de escuelas secundarias de la ciudad y los condados para un recorrido por el campus.

“La mayoría tiene padres que trabajan todo el día y muchas veces su familia tiene sólo un coche”, dijo ella. “Es un día para pasar en la universidad, la cual es una oportunidad que de otra manera tal vez no tendrían”.

Ella dijo que uno de sus estudiantes había venido a los Estados Unidos para ser tratado por una enfermedad. Todavía estaba aprendiendo inglés pero ya era muy brillante en matemáticas.

Él recorrió el Departamento de Computación de ETSU y ahora está estudiando en el Instituto Técnico ITT.

“Él no hubiera pensado que eso fuera posible, pero creo que fue a la universidad, vio a los estudiantes trabajando en las computadoras y supo que habría un lugar para él también”, dijo ella.

Ahora, la pasión de Ávila es mostrarles a los estudiantes que si él pudo lograr sus metas, ellos también pueden.  

“El semestre pasado conocí a un joven de México, de mi ciudad natal, que al igual que yo jugaba tenis y quería estudiar negocios”, dijo Ávila. “¡Tienes tanta conexión con ellos!”Avila.graph

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