Tuesday, 20 May 2014 00:00

Estudiar lejos de casa

Written by Jessica Fuller, Traducido por Inés Galiano Torres
Sherry Loera es una estudiante de segundo curso de relaciones públicas en Milligan College Sherry Loera es una estudiante de segundo curso de relaciones públicas en Milligan College Jessica Fuller

Sherry Loera Martínez tiene 22 años y es la primera persona de su familia en ir a la universidad en los Estados Unidos. Ahora está a 2.200 Km de casa.

“Cuando llegué estaba preparada para todo excepto para el choque cultural”, ha dicho Loera.

Loera pasa semestres enteros sin ver a su familia porque sus parientes más cercanos, sus tíos, viven en Atlanta. Sus padres no son residentes legales en Estados Unidos, así que no pueden cruzar la frontera. Loera sólo puede visitar a sus padres y a sus hermanos menores durante las vacaciones de verano.

 Según el Departamento de Educación, la mitad de los 21 millones de estudiantes universitarios matriculados en otoño de 2010 eran estudiantes de primera generación como Loera.
Loera siente que Matamoros es su hogar, una ciudad mexicana en la frontera con Estados Unidos. Nació en California, por lo que es la única en la familia que tiene la ciudadanía estadounidense. Ella y su hermana, de 21 años, son las primeras de la familia matriculadas en la universidad y Loera es la primera que estudia en Estados Unidos. Loera estudia actualmente para terminar su segundo año de relaciones públicas en Milligan College, en Johnson City, Tennessee.

“Quería salir del nido, quería hacer algo distinto”, ha dicho Loera. “Simplemente quería proponerme un reto”.

Milligan es una universidad cristiana privada con unos 1.000 estudiantes. 42 de estos estudiantes son latinos, lo que significa que el porcentaje de latinos es inferior al cinco por ciento en la comunidad estudiantil.

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En 2010, un informe de la organización Education Trust descubrió que sólo un 13 por ciento de los estudiantes latinos obtienen un título universitario, mientras que entre los estudiantes no hispanos se llega al 39 % y un 21 % en el caso de los afroamericanos. Los datos del censo de 2010 dicen que la población hispana ha aumentado un 43%, lo que quiere decir que los latinos son el grupo de mayor crecimiento en Estados Unidos pero el grupo con el menor porcentaje en asistencia a la universidad y en la obtención de un título.

Algunos estudiantes latinos, como Loera, van a la universidad gracias a la ayuda económica de diferentes becas. Estas becas están disponibles para estudiantes de las minorías y pueden cubrir un porcentaje o el monto completo de los costes de matrícula del estudiante y el alojamiento. Milligan ofrece diferentes becas para estos estudiantes. Loera obtuvo la beca Goah de Milligan que financia el coste de su matrícula y alojamiento. La matrícula y el alojamiento de Milligan ascienden a casi $34.000 por año.

“Si no hubiera obtenido la beca, no estaría aquí”, ha dicho Loera.

Ella cree que una desventaja que tienen muchos estudiantes de primera generación, es que tienen que descubrir por sí mismos los procedimientos de inscripción o buscar información en otras fuentes.

“Mis padres querían darme una buena educación porque ellos no la tuvieron, y eso es una gran responsabilidad para mí. Quiero que estén orgullosos de mí porque ellos no pudieron tenerla".                                                                                               

                              -Sherry Loera

La hermana de Loera está yendo a la universidad en México, pero los sistemas son tan diferentes, dice Loera, que su hermana no pudo ayudarla. Fueron sus profesores del instituto en Brownsville los que la ayudaron durante el proceso de inscripción en la universidad.

El apoyo económico familiar de Loera procede del restaurante que sus padres tienen en Matamoros. Loera prefirió continuar su educación, en lugar de involucrarse en el negocio familiar.

"Era difícil porque casi nunca podía ver a mi madre”, ha dicho Loera. “Ella estaba siempre en el restaurante”.

Loera ha dicho que el hecho de no ver casi nunca a sus padres la ha hecho madurar más deprisa. Ya que sus padres pasaban la mayoría de su tiempo en el restaurante, ella pasaba el suyo cuidando de sí misma y de sus hermanos menores, de 12 y 18 años.

“Mi hermana pequeña es como mi bebé porque prácticamente la he criado yo”, ha dicho Loera.

Ruth Aramburú, de 19 años, es amiga de Loera y su compañera de cuarto. Ella también estudia en  Milligan gracias a una beca. A pesar de que su madre fue a la universidad en su ciudad natal en Perú, Aramburú y sus dos hermanos mayores, de 26 y 24 años son los primeros en ir a la universidad en Estados Unidos. Los padres de Aramburú abandonaron su cómoda vida en Perú para darles a sus hijos mejores oportunidades. Aramburú ha dicho que la educación superior [en Perú] es un reto mayor que en Estados Unidos.

“Si vas con tu título universitario de aquí a Perú, nadie te va a contratar”, ha dicho Aramburú. “También es más difícil y caro ir a la universidad allí”.

Es la misma historia en México, donde Loera dice que las becas son escasas y los préstamos no existen.

“Si quieres ir a la universidad en Méjico, tienes que ser verdaderamente inteligente o bueno en los deportes para conseguir una buena beca”, ha dicho Loera.

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Loera hizo la escuela elemental en México y empezó a ir a la escuela en Estados Unidos cuando pasó a noveno grado. Su ciudad natal de Matamoros está justo al cruzar la frontera de Brownsville, Texas.

“No deberíamos hacerlo, pero cruzamos un puente para ir al colegio durante años”, ha dicho Loera. “Al estar en la frontera, Loera dice que Matamoros es una ciudad muy peligrosa para vivir, a pesar de que la parte en la que vivía no tenía tanto índice de criminalidad como el resto”.

“Oía disparos casi todas las semanas”, ha dicho Loera.
El proceso de inscripción de Loera fue mucho más fácil de lo que lo es para algunos. Ella se da cuenta de que para muchos, ir a la universidad es un duro proceso que no se consigue fácilmente.

“Conocí a una chica la semana pasada y me sentí mal por ella porque no puede ir a la universidad porque no tiene papeles [de residencia legal]”, ha dicho Loera. “Yo he tenido esta oportunidad porque tengo papeles y los demás no”.

A pesar de las dificultades de ser una estudiante universitaria de primera generación y de la separación de su familia, Loera mantiene en correcto orden sus prioridades. Sabe que esta oportunidad no se le presenta a todo el mundo y se esfuerza por sus seres queridos.

“Yo creo que al ser la primera generación de estudiantes, tenemos que esforzarnos mucho”, ha dicho Loera. “Mis padres querían darme una buena educación porque ellos no la tuvieron, y eso es una gran responsabilidad para mí. Quiero que estén orgullosos de mí porque ellos no pudieron tenerla. Voy a aprovechar esta oportunidad, a hacerlo lo mejor que pueda, y quiero no sólo que mis padres estén orgullosos de mí, sino que también quiero ayudar a mi familia. Creo que eso es lo que me motiva”.

Arriba: Loera estudia en la biblioteca de Milligan; Loera hace un descanso con Joven Bass, Nina McComas y Ruth Aramburú. Fotos: Jessica Fuller

 

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