Friday, 23 January 2015 00:00

Buscando el amor en la comunidad hispanohablante

Written by Jessica Brown, traducido por Kevin Rincon
Bob y Judy Schaal recuerdan su boda puertoriqueña. Bob y Judy Schaal recuerdan su boda puertoriqueña. Jessica Brown

Las personas que se casan con alguien de la comunidad hispanohablante terminan adaptándose a una nueva cultura y a una nueva familia.

El trayecto de una pareja los llevó a superar la barrera del lenguaje, mientras que a otra le permitió fusionar ambas familias en una sola.

Bob Schaal and Tracie Avila enfrentaron retos pero fueron capaces de encontrar el amor y compartir sus historias sobre lo que pasaron para adaptarse a la cultura de otra persona.

Imagínese yendo a una comunidad hispanohablante, sin saber el idioma, luego de encontrarse a la mujer a la que quiere cortejar, pagarle a un joven monedas para que le traduzca a la persona que posiblemente se convertirá en su esposa.

Esto fue lo que tuvo que hacer Bob Schaal de Johnson City, Tennessee. Fue el lenguaje del amor que al final unió a Bob y a Judy.

Bob es de Minnesota y Judy creció en Puerto Rico. Ellos se conocieron cuando Bob estaba en Puerto Rico en la Base de la Fuerza Aérea Ramey en 1975.

Judy vivió en ese lugar toda su vida, pero no pensó que una simple noche cambiaría todo.

"Yo salí a un bar del vecindario una noche", dijo Bob. "Había una chica vestida de rojo que estaba sonriendo. Supe inmediatamente que quería conocerla".

Bob dijo que había salido con su amigo "Papa John" Pyatt, que es un sargento retirado de la Fuerza Aérea. Resultó que Judy conocía a las hijas de "Papa John" Pyatt.

Desde esa primera noche, Bob y Judy han superado muchos obstáculos.

"Yo no sabía nada de español y ella no sabía nada de Inglés", dijo Bob. "Yo recuerdo que le pagué a un joven un montón de monedas para que me tradujera".

Añadió que éstas fueron las mejores monedas que jamás se ha gastado.

En el transcurso de un par de meses, ellos lograron conocerse cuando Bob iba a visitarla a su casa, conversando en el jardín delantero e incluso pasando un fin de semana en la playa.

Ellos también iban constantemente al centro comercial, donde todos se vestían muy bien, Judy dijo.

"Su papá la sobreprotegía", dijo Bob. "Yo recuerdo que tenía que llevarla a casa a las 11 de la noche y también teníamos acompañantes".

En ese momento Bob tenía 21 años y Judy 22.

"Después de conocernos por unos pocos meses, yo le pedí matrimonio en julio y nos casamos en octubre", dijo Bob.

El cambio al ambiente puertorriqueño no fue tan difícil.

"En la base, yo vivía de forma Americana", dijo Bob, "aunque yo no pude aprender a bailar salsa hasta después".

Bob y Judy tuvieron una boda al estilo tradicional puertorriqueño.

IMG 1915

"Nosotros hablábamos el lenguaje del amor".

                       – Judy Schaal 

"El padre de la novia arregló una caseta en el jardín," dijo Bob. "Hubo un asado de cerdo, mesas con manteles blancos y mis padres vinieron a celebrarlo con nosotros".

Cuando las dos familias se reunieron por primera vez la comunicación no era verbal.

"Nuestras familias no se entendían ," dijo Judy. "Todos simplemente trataban de sonreír".

Judy recuerda que su papá era muy amable, mientras que su mamá pensaba que ella estaba loca.

"Nosotros hablábamos el lenguaje del amor", dijo Judy.

La madre de Judy cocinó una variedad de platos como arroz y fríjoles, morcilla, pan de fruta, flan, pasteles y sopa de fideos.

"El almuerzo fue la comida principal", dijo Bob, "y después nosotros nos comimos las sobras".

Bob dijo que le fue fácil adaptarse a la comida, pero una de las cosas mas difíciles fue lidiar con la compañía del agua.

"Recuerdo que no recibí la cuenta del agua por más de un año y medio", dijo Bob, debido a la incompetencia del sistema que resultaban en terribles y largas líneas de espera.

Después de adquirir un número, Bob dijo que una persona podría sentarse y acampar allá por el resto del día.

"Después de que ellos se dieran cuenta que yo trabajaba para el gobierno, conectaron el agua rápidamente", dijo Bob.

Después de dejar Puerto Rico , Bob y Judy han vivido en muchos lugares como Nuevo Méjico, Miami, Minnesota, y Tennessee.

"Cuando salí de la Fuerza Naval, yo regresé a la Escuela de Electrónica y tomé clases de español", dijo Bob.

Judy aprendió inglés rápidamente y Bob tomó clases de español.

"Nos parece que funcionó", dijo Bob.

Hoy, los papeles se han cambiado y Judy vive en el mundo de Bob. Los dos son miembros importantes del Club Latino Americano en Johnson City y viajan a Puerto Rico cada año para visitar a la familia.

"Vinieron sin nada porque Castro se lo quedó todo, el dinero, las casas, todas las propiedades".

                          – Luis Avila

Una pareja con un matrimonio multi-cultural muy parecido es la de Luis y Tracie Ávila, quienes no solo se tuvieron que adaptar a una persona, sino a dos familias.

Lou and Me

Para Tracie Ávila, ella se tuvo que adaptar a muchos cambios y circunstancias de la cultura de sus suegros, Fernando y Marta Ávila.

Ellos se conocieron en un partido de fútbol americano en el Sur de Florida.

“Luis fue el primero de su familia que nació en América", dijo Tracie, quien había vivido en el sur de la Florida por toda su vida.

Después de que Luis y Tracie se casaran en 1991, permanecieron en la Florida y luego se mudaron para Johnson Cty, Tennessee.

“Ellos (Los Ávila) no me trataron de forma diferente a sus hijos", dijo Tracie. “Yo era su hija".

La familia de Luis Ávila emigró originalmente de Cuba a Miami en 1960 después de la revolución de Fidel Castro.

“Fue muy difícil para mis padres venir aquí porque ellos eran muy ricos en Cuba”, dijo Luis. "Vinieron sin nada porque Castro se lo quedó todo, el dinero, las casas, todas las propiedades".

Como a muchos otros, ésta fue una época muy difícil por la que pasó la familia Ávila.

 

“Mi padre lo presintió", dijo Luis. “Él dijo: hay que poner el dinero en el banco de Miami. Pero mi abuelo fue muy cabezota y lo perdieron todo”.

Luis dijo que sus padres fueron a la escuela con Castro, y cuando llegó al poder, la casa donde su madre creció fue convertida en un hospital.

“Cuando ellos se estaban subiendo al avión para venir a América”, dijo Tracie, “metieron los anillos y los aretes en la pasta dental”.

Ellos nunca regresaron a Cuba porque sentían que si regresaban allá, estaban apoyando el comunismo y a Fidel Castro, dijo Luis.

“Ellos siempre tuvieron la esperanza de vivir para ver a Cuba libre", dijo Tracie.

“Pero nunca lo vieron”.

Después de mudarse a Johnson City, Tracie viajó varias veces a Florida cuando sus suegros se enfermaron, siendo la principal ayudante.

“Mi suegra tenía demencia y ella podía entender inglés", dijo Tracie. “Pero ella solamente se comunicaba en español cuando yo los estaba cuidando.

“Inmediatamente yo aprendí a decir ten cuidado en español”.

Fernando and Marta Avila

Tracie explicó que ella pasaba en el sur de Florida semanas enteras, mientras que su esposo trabajaba.

“Gracias a Dios ella lo podía hacer porque yo estaba trabajando y mi hermano también”, dijo Luis.

Después de ir varias veces al sur de Florida, Tracie y Luis decidieron traer a sus padres a Johnson City para vivir con ellos. Los padres de Luis murieron con un mes de diferencia en marzo y abril de 2014.

Después de esto Tracie no ha usado su español con la misma frecuencia.

“Años atrás yo era capaz de entender siempre que pudiera captar los verbos”, dijo Tracie. “Pero cuando salimos del ambiente del sur de Florida, perdí mucho de mi español”.

La barrera del lenguaje fue difícil en ciertos momentos, aunque sus padres sí hablaban inglés.

“Cuando la familia de él se reunía, hablaban muy rápido en español”, dijo Tracie.

“Especialmente cuando las mujeres se juntan hablan rápido y fuerte”.

Durante los días de fiesta, usualmente se alternaban entre las dos familias.

“Nosotros teníamos Acción de Gracias con parte de mi familia, hacíamos y preparábamos comida polaca con pavo y la salsa”, dijo Tracie. “Pero la navidad la pasábamos con la familia de Luis, se celebraba el 24 y era sólo comida cubana”.

Algunos de los platos incluyen picadillo, lechona, arroz, frijoles, tostones y siempre la cena se terminaba con un café cubano.

“Nuestras familias son familias muy amables”, dijo Tracie. “Nos convertimos en una sola familia".

Arriba a la derecha: bob y Judy Schaal bailan en Puerto Rico en el día de su boda. A la izquierda, Tracie y Luis Avila recuerdan como se conocieron. Abajo a la derecha: Fernando y Marta Avila dejaron su casa en Cuba para empezar una nueva vida en el Sur de Florida (Fotos de contribución).

In English: Finding love in the Spanish-speaking community

 

 

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