Tuesday, 15 March 2016 14:38

El largo camino hacia la ciudadanía: Una historia de la lucha y perseverancia de un nuevo ciudadano cstadounidense

Written by Brandon Paykamian, Traducido por Kimberley Grez
Cruz Ortega sigue teniendo muchas esperanzas para su futuro como ciudadano estadounidense. Cruz Ortega sigue teniendo muchas esperanzas para su futuro como ciudadano estadounidense. Fotos: Brandon Paykamian

Cruz Ortega es un hombre ordinario con una historia extraordinaria de superación a la adversidad a través de paciencia y persistencia. Le tomó 14 años, pero este año por fin obtuvo su ciudadanía estadounidense.

Cuando era niño, Ortega vivió en una zona rural de México, pero hoy ayuda a dirigir una compañía llamada SPC Manufacturing en Johnson City, Tennessee. Ortega recuerda lo que lo llevó a los Estados Unidos, donde ya vivían algunos miembros de su familia.

“Yo vengo de una zona rural en México llamada Villanueva”, dijo Ortega. ”Nosotros no teníamos muchas oportunidades de trabajo allá. No había muchas fábricas por allá tampoco. Era más que nada agricultura. Las condiciones de trabajo en México son simplemente haciendo lo que se puede, y muchos solamente sobreviven”.

Dijo que las ciudades más grandes son más industrializadas y tienen más trabajos, pero incluso esos trabajos no pagan muy bien. Según los datos del 2010 del Banco Mundial, el 60 porciento de mexicanos que viven en zonas rurales se encuentran por debajo del umbral de la pobreza, no es muy diferente en las áreas urbanas y es aún peor para la población indígena en México.

Ortega, de 42 años, se dispuso a obtener su ciudadanía por primera vez en 1994 y desde entonces ha tenido que jugar el juego de la espera.

“Van caso por caso. No es ‘una talla para todos’ No es un proceso rápido y fácil, pero no es un proceso complicado. Solamente se tiene que seguir ciertos pasos. Es una de esas cosas: Se presentan algunos formularios y solamente se tiene que esperar y ver si se ponen en contacto contigo. Puedes esperar un par de años”, dijo Ortega.

Para muchos inmigrantes que se han dispuesto a obtener la ciudadanía estadounidense, por lo general es un proceso largo. Ortega recuerda que la mayor parte del proceso de inmigración involucró llenar formularios y esperar a que el gobierno le respondiera, lo que requirió paciencia.

“El proceso de obtener la ciudadanía primero comienza cuando alguien en los Estados Unidos te respalda, aunque ellos usan una palabra diferente para eso. Después de que mi padre llenó una petición para mí, nosotros solamente teníamos que esperar y ser pacientes”, dijo Ortega.

Cuando Ortega era joven, su madre murió en México. El decidió que quedarse en Chicago con su padre y su hermano era lo mejor para él. Aparte de los miembros de su familia en Chicago, Ortega no conocía a nadie más en los EE.UU.

“Yo no sabía que esperar, me tomó un par de años adaptarme. Era intimidante al principio, pero he sido muy afortunado al encontrar muchos amigos entre los locales desde que estoy aquí. Tenemos un grupo muy cercano. Yo les digo todo el tiempo que ellos son como mi familia aquí”, dijo.

CruzOrtega

Ortega empezó a trabajar para SPC Manufacturing cuando vivía en Chicago, y ha estado con la compañía desde entonces. Varios años más tarde, se trasladó con la compañía a Johnson City, donde está viviendo ahora.

Kim Schneider, vieja amiga y jefe de Ortega, dice que ha conocido a Ortega por más de 20 años, desde que él está en los EE.UU.

“Admemás, hay que acordarse que este país fue fundado por inmigrantes”.

                              - Cruz Ortega

“Él empezó a trabajar a tiempo completo conmigo desde que terminó la preparatoria, entonces nos hicimos amigos. El es muy amable y cariñoso, es un empleado y amigo excelente,”, dijo Schneider.

“Siempre nos hemos apoyado”.

Recientemente, Ortega tuvo una fiesta en Johnson City en la que celebraron su bienvenida a ser uno de los nuevos ciudadanos de la nación. Cerca de 35 personas se presentaron. Era un momento feliz para él y un gran logro en su vida – algo que merecía una fiesta.

“Lo aprecias bastante después de esperar 14 años”, dijo Ortega. “Merecía una celebración. Les dije a todos los que he conocido aquí que se vinieran conmigo a esta celebración. Cociné algunas hamburguesas y mi amigo que es veterano ofreció un brindis en mi nombre, dándome la bienvenida”.

Recordó también el día en la corte, cuando el juez le dijo que por fin era oficialmente un ciudadano americano.

“Cuando recibí mi ciudadanía, el juez me dijo que éste era un momento muy feliz. Es como cuando un niño es adoptado, y ahora el país me ha adoptado”, él dijo.

“Fue un momento emocional de seguro”, dijo Schneider. “El ha esperado durante mucho tiempo, y todos estábamos muy orgullosos de él”.

Ortega tiene muchos planes para su futuro como ciudadano estadounidense. Tiene la esperanza de regresar a la escuela, aunque no está seguro de qué estudiar. Planea también votar en futuras elecciones y participar en el proceso político de los EE.UU.

“Él siempre ha seguido la política estadounidense de cerca”, dijo Schneider.

“Yo quiero participar en la elección de nuestro próximo presidente. Eso es algo que tengo ganas de hacer”, dijo Ortega.

“Yo quiero estar seguro y feliz como todos los demás. Voy a apoyar a quien yo creo que sea la mejor persona para dirigir este país”,

Entre los temas importantes para él como votante es el tema de la inmigración. Este tema a menudo puede ser muy divisivo. La palabra en sí puede comenzar discusiones, a menudo revelando hostilidades hacia los que se perciben por muchos como forasteros. Ortega dice que lo mejor para él es no permitir que eso lo moleste, y seguir adelante con la cabeza en alto.

“Yo no he encontrado mucho de eso, pero cuando sucede, lo empujo a un lado. Yo no dejo que las cosas me molesten. Si alguien dice algo odioso, yo lo ignoro. Yo no voy a discutir”, dijo Ortega.

“Si quieres saber sobre mí, ven y habla conmigo. Quizá nos hagamos amigos, ¿sabes? Además, hay que acordarse que este país fue fundado por inmigrantes. Es lo que muchas personas no parecen entender”.

Ortega también dice tener un consejo para los que quizá tengan actitudes xenofóbicas hacia los trabajadores migrantes: “Solamente habla con un inmigrante un día. ¿Quién sabe? Quizá se conviertan en amigos para siempre”.

Vivir y trabajar como ciudadano estadounidense ordinario es algo que Ortega nunca ha dado por hecho. Dijo que muchos ciudadanos estadounidenses no parecen entender cuánto privilegio tienen, vivir en uno de los países más ricos con algunas del las mejores oportunidades profesionales.

Ortega incluso tiene un consejo para los que planean convertirse en ciudadanos estadounidenses o para los que son nuevos estadounidenses:

“Una cosa que también me dijo mi abogado fue que tratara de mantenerme fuera de problemas y no hacer algo que pudiera poner en peligro mi posibilidad de quedarme aquí. Y que no dejara que nadie se aprovechara de mí. Sigue adelante y sé positivo”, me dijo.

En 2012, la población de los Estados Unidos nacida en el exterior era de 40.7 millones de habitantes, según estimaciones del censo de EE.UU. En 2015, ese número aumentó a 42.1 millones, lo que representa un aumento de casi 3.5 por ciento en tres años.

Con 16.5 por ciento de la fuerza laboral compuesta de trabajadores nacidos en el extranjero, según la Oficina de Estadísticas Laborales, la inmigración es una parte importante de la economía estadounidense. Ortega quiere que la gente entienda eso.

“Yo quiero que la gente que piense lo contrario sepa que la mayoría de inmigrantes no son malas personas”, dijo Ortega. “Nosotros queremos contribuir a este gran país y su economía”.

In English: The Long Road to Citizenship: A Story of Struggle and Perseverance of a New U.S. Citizen

Read 631 times Last modified on Wednesday, 22 June 2016 20:08