Tuesday, 15 March 2016 15:28

La visión del intérprete: ayudando a la juventud hispana de Tennessee

Written by Heath Owens, Traducido por Yoel Martínez
José Zepeda interpreta durante una visita de una familia hispana a la clínica pediátrica de ETSU. José Zepeda interpreta durante una visita de una familia hispana a la clínica pediátrica de ETSU. Heath Owens

Una madre y su niño están esperando para su chequeo bianual en la clínica pediátrica de East Tennessee State University cuando José Zepeda y un pediatra residente entran al cuarto.

“How’s our little girl?”, dijo el doctor.

“¿Cómo está la niña?”, dijo Zepeda.

“¡Muy bien!”, dijo la madre de la niña en cuestión.

“She is very well”, dijo Zepeda al doctor, mirando a la niñita con una sonrisa.

La madre no habla inglés y el doctor no habla español, pero la interrogación aparentemente interminable de cosas como “¿Cuántas porciones de frutas y vegetales come ella por día?” se pasa con facilidad.

“Hay arte en la interpretación”, dijo Zepeda, intérprete certificado de ETSU Pediatrics. “Mi trabajo es ayudar a dos personas que no pueden comunicarse a poder unirse para cuidar de esta niña. Por eso amo hacer esto”.

Jose Zepeda

Mucho antes de que sirviera como intérprete en ETSU Pediatrics, Zepeda era un estudiante universitario en El Salvador. Él consiguió su primera licenciatura como maestro de inglés en1956, y mientras enseñaba inglés en la escuela primaria, continuó sus estudios para conseguir su maestría en Educación.

“Después de graduarme, las oportunidades se ampliaron desde sólo enseñar a trabajar en la empresa privada”, dijo Zepeda. “Esto me dio la oportunidad de venir a los Estados Unidos y enseñar español en un programa que fue iniciado en el sistema escolar público de Mississippi”.

Zepeda y su prometida, Carmen, se mudaron al Condado de Perry, Mississippi, en 1960 y se casaron poco después. Sin embargo, ninguno de ellos anticipaba que se estaban mudando justo en la época y el lugar del movimiento de los derechos civiles de los Estados Unidos.

“Desafortunadamente, durante la era en que vinimos a los Estados Unidos, la revolución de Martin Luther King estaba empezando”, Zepeda dijo. “[Este movimiento] no era nada parecido a lo que habíamos tenido en nuestro país de origen, y no me agradó vivirlo”.

Después de dos años de trabajar en los Estados Unidos, decidieron regresar a El Salvador.

“Odiamos regresar a nuestro país porque ambos teníamos grandes oportunidades de progreso en los Estados Unidos”, dijo Zepeda, “Pero sentíamos que debiéramos”.

Al regresar, Zepeda aprovechó su mayor conocimiento de la enseñanza de los idiomas inglés y el español. El empezó a trabajar para compañías estadounidenses que tenían oficinas en Latinoamérica. Así tuvo sus primeras experiencias como intérprete.

Todo les iba bien a los Zepeda hasta finales de 1970, cuando el peligro esporádico y la violencia empujarían a José, Carmen y sus cuatro niños fuera de El Salvador hacia Tennessee.

“En los 70, había muchos problemas internos políticos en mi país”, dijo Zepeda. “Era el comienzo de una guerra civil violenta. No era seguro para mí, mi esposa y nuestros niños, y estaba determinado a regresar a los Estados Unidos”.

“Los seis vinimos sin nada, excepto nuestra propia ropa y una pepueña maleta. Trajimos sólo la esperanza de querer educar a nuestros niños en un ambiente seguro. No había otra razón".

– José Zepeda

Zepeda dijo que el gobierno salvadoreño hizo que dejar el país fuera extremadamente complicado para ciudadanos al ilegalizar el intercambio del colón (la moneda anterior en El Salvador) al dólar y poniendo tarifas de hasta el 30 por ciento en boletos de avión a los Estados Unidos. A pesar de estas dificultades, él tenía la misión de lograr que su familia entrara a los Estados Unidos.

“Los seis vinimos sin nada, excepto nuestra propia ropa y una pequeña maleta”, dijo Zepeda. “Trajimos sólo la esperanza de querer educar a nuestros niños en un ambiente seguro. No había otra razón”.

Dejaron El Salvador en julio de 1980. Ya que Zepeda tenía conocidos en el Sur de cuando estuvo en Mississippi, él y su familia decidieron establecerse en Memphis, Tennessee. Unos años después, fundó la primera iglesia bautista hispana en el estado de Tennessee, por lo cual él y su esposa llegaron a ser bien reconocidos como miembros contribuyentes a la comunidad.

“Yo hice la mayoría de mi trabajo para la comunidad a través de mi iglesia---lo cual incluía mucha interpretación”, dijo Zepeda. “Yo llevaba a los hispanos [que no hablaban inglés] a la oficina migratoria, centros de salud y hospitales como St. Jude’s”.

Junto con el trabajo de la iglesia, Carmen Zepeda empezó a trabajar como interprete en el sistema escolar de Memphis. Ella sirvió como una conexión entre padres, estudiantes y la administración. La parte más crítica de su trabajo incluyó el abogar para jóvenes en riesgo en las cortes juveniles.

“Una vez, una estudiante hispana trajo un arma a la escuela. Ella lo negó, y dijo que alguien más la había puesto dentro de su mochila sin que lo supiera. La oficina llamó y habló con sus padres, quienes no tenían idea alguna”, dijo la señora Zepeda. “Yo interpreté por ella durante su juicio”.

“Yo más que todo quería ayudar a los padres”, ella dijo. “Cuando tu niño está en problemas, te sientes muy lastimado. Yo estaba tratando de calmar el dolor”.

“Cuando estas familias vinieron de México, algunos de los niños ya eran parte de pandillas y violencia”, dijo Zepeda. “Y hasta cuando dejamos Memphis, estos mismos niños se estaban graduando de la preparatoria. Era sorprendente ver qué tan lejos habían llegado”.

“Cuando estas familias vinieron de México, algunos de los niños ya eran parte de pandillas y violencia”, dijo Zepeda. “Y hasta cuando dejamos Memphis, estos mismos niños se estaban graduando de la preparatoria. Era sorprendente ver qué tan lejos habían llegado”.

Después de 25 años de servir la comunidad de Memphis, los Zepedas se retiraron a Johnson City, Tennessee, donde viven hoy.

“Uno de nuestros hijos decidió ir a la Facultad de Medicina en ETSU, lo que es gracioso, porque no teníamos ni idea de que el área se volvería nuestro futuro hogar”, Zepeda dijo.

Poco después de mudarse, él notó una necesidad de intérpretes en el sistema de salud. Era ciertamente diferente al trabajo de intérprete que había hecho en Memphis, pero sentía que era el siguiente paso para servir a su nueva comunidad.

“Yo vi un letrero en el hospital que decía que necesitaban un intérprete y un capellán”, Zepeda dijo. “Yo quería hacer ambos”. Y por supuesto, él podía hacer eso sin problemas.

Unos años después, Zepeda fue invitado a enseñar español médico en ETSU por medio de sus conexiones en Mountain States Health Alliance. El rápidamente descubrió que enseñar en un escenario moderno, lleno de tecnología no era su vocación y decidió seguir interpretando.

ETSU Pediatrics

Finalmente, Zepeda encontró su camino hacia la clínica pediatra de ETSU, donde interpreta para los pacientes que necesitan entender el inglés. Gayatri Jaishankar, el director clínico de ETSU Pediatrics, dice que Zepeda es primordial para la habilidad de los doctores de cuidar de muchos de sus pacientes hispanos.

“Esto no sólo mejora la experiencia para los pacientes, sino también asegura que todo está siendo traducido precisamente, para que reciban el cuidado adecuado”, dijo Jaishankar.

Ella explicó que los pacientes a menudo ofrecen traer a sus propios intérpretes, como un amigo o familiar. Esto es algo con lo que los doctores tienen que tener cuidado porque, si el intérprete no es profesional o está relacionado con la familia, podría cambiar la manera de interpretar lo que el doctor está diciendo.

“José es una herramienta vital de comunicación”, ella dijo. “De otra manera, nosotros honestamente no podríamos comunicarnos con las familias adecuadamente sin la interferencia de tecnologías de traducción”.

De regreso a la clínica de ETSU, la doctora completa la examinación física y la niña ha terminado con su chequeo. Ella está en los brazos de su madre mientras la doctora apunta su siguiente cita.

“See you a year from today for your next check up!”, dice la doctora.

“La veré dentro de un año para su próximo chequeo”, dice Zepeda.

“¡Gracias!”, dice la madre.

La niñita mira encima del hombro de su madre y sonríe a Zepeda mientras dejan el cuarto. El ríe y le hace una mueca chistosa.

“Yo no me hice un intérprete bilingüe por el dinero, sino para ayudar a esta gente, quienes no tuvieron las mismas oportunidades que yo y mi familia”, Zepeda dijo.

“Yo estuviera contando otra historia si no hubiera recibido mi visión”, él dijo. “Un proverbio bíblico dice, ‘Donde no hay visión, la gente se pierde.’ Yo estoy agradecido con Dios quien me dio la visión para casarme con Carmen, para comprometerme a educar a nuestros cuatro hijos, y para dejar nuestro país para venir a vivir en los Estados Unidos”.

Arriba, a la derecha: José Zepeda, un intérprete médico de ETSU Pediatrics y un miembro activo en la comunidad hispana del Noreste de Tennessee

A la izquierda: El Dr. Gayatri Jaishankar y Zepeda leen con la familia durante el chequeo de la niñita.

Fotos: Heath Owens

In English: An interpreter's vision: helping Hispanic youth in Tennessee

 

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