Monday, 15 May 2017 17:28

Autor latino anima a la comunidad a ‘mantener a ese niño en la escuela’

Written by Adam Welch, Traducido por Mackenzie Guthrie
Villatoro habla con estudiantes de East Tennessee State University durante una visita a Johnson City en 2015. Villatoro habla con estudiantes de East Tennessee State University durante una visita a Johnson City en 2015. Foto: Mary B. Martin School of the Arts

Estar atrapado entre dos culturas, pero no pertenecer verdaderamente a ninguna: esta es una lucha cotidiana para muchos en los Estados Unidos. Esta es una lucha  que el autor latinoamericano Marcos McPeek-Villatoro conoce bien.

Hijo de un aparcero blanco del sur de los Apalaches y de una refugiada salvadoreña, Villatoro ha soportado “estar en el medio” toda la vida. Su padre y su madre se conocieron en San Francisco en los años cuarenta y se enamoraron. Lo hicieron aun antes de que cualquiera de ellos pudiera entender lo que estaba diciendo el otro.

“Papá no hablaba español, mamá no hablaba inglés así que, por supuesto, se casaron”, bromeó Villatoro.

Sus padres decidieron mudarse a Tennessee poco después de que Villatoro naciera. Fue en el sur donde Villatoro descubrió por primera vez cómo la gente en una pequeña ciudad ve a un joven nacido de una pareja bicultural.

“Yo era el único niño latino en Rogersville en los años setenta”, dijo.

Villatoro escuchaba cómo la gente hablaba de su raza en más de una manera, pero “mestizo” era la que más destacaba. Utilizada por primera vez por su amigo Tommy como una manera de identificar a un niño medio-blanco, medio-latino, el comentario aparentemente inocente de un amigo de la niñez ayudaría a despertar la llama que encendió su pasión por la educación y la literatura.

“En 1973, Cher había salido con ‘Half-Breed’. Aquí estaba esta ... mujer vestida como Cherokee, cantando estas poderosas letras: ‘Mestizo, pasé toda la vida escuchando mestizo, ambos lados estuvieron contra mí desde el día que nací’. Mi amigo Tommy y yo teníamos 11 años y estábamos en el garaje cantándolo como locos. Nos estábamos volviendo locos. Y entonces Tommy se volvió hacia mí y me dijo: ‘¡Eh, McPeek, eso es lo que eres!’ Y me paré y lo primero que hice: miré mis brazos por alguna razón. Miré a Tommy y le dije: ‘Sí, lo soy’”.

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En ese momento Villatoro empezó a darse cuenta de los conceptos de raza y cultura. La comprensión de que él era diferente ahora estaba a su alrededor, en el aire.

“Empecé a pensar en lo que significa no ser blanco y lo que tienes que hacer para ser blanco. Me abrió los ojos para pensar ‘Oh, yo soy el otro aquí’”.

Su sentimiento de ser ‘el otro’ eventualmente lo llevaría a escribir novelas, poesía y ensayos. Sus comentarios de radio le ganaron dos premios Emmy de Los Ángeles, en 2009 y 2010.

Villatoro ahora ve cómo el racismo, especialmente el racismo internalizado, puede afectar negativamente a personas de toda edad e influir en cómo responden a su ambiente.

Fue alrededor del momento en que su amigo hizo el comentario de “mestizo”, que una Enciclopedia Británica ayudó a abrir la mente de Villatoro a lo que le estaba sucediendo.

“Estaba hojeando las páginas de la sección sobre Centroamérica y había una foto de gente en un mercado. La foto era en blanco y negro, pero obviamente eran latinos, se parecían a mi madre, a los salvadoreños. Recuerdo que miré esa foto y rápidamente volteé las páginas. Dentro de ese chico había racismo internalizado. En el interior, estaba empezando a creer lo que el mundo decía de los no blancos”.

“Los niños lo saben inmediatamente. Hay un montón de niños pequeños en el este de Tennessee, y en Texas y Nueva York, que están recibiendo el mensaje: ‘Tú eres menos’. Se siente. Es difícil para los niños sentir eso”.

Hay desafíos que vienen con no poder identificarse ni como latino ni como anglo en un país donde la raza y la cultura son temas candentes. Sin embargo, Villatoro cree que, al abarcar ambos aspectos de la cultura, una persona puede vencer la confusión y los sentimientos de estar perdido.

Una cosa que ayudó a Villatoro fue el proseguir su educación superior.

“Una manera de salir de ‘la trampa’ es la escuela”, dijo Villatoro. “Ir a la escuela es lo que me ayudó a convertirme en escritor. Mi esposa, que también es educadora, sus estudiantes son 95 por ciento  mexicanos, salvadoreños o guatemaltecos. La mayoría de ellos son pobres. Vienen de la lucha”.

Villatoro es el recipiente de la Cátedra de Escritura Creativa en Honor a Fletcher Jones, en la Universidad Mount St. Mary en Los Ángeles, donde enseña literatura y escritura. Él usa sus experiencias pasadas para influenciar a otros en la comunidad latina.

Según un estudio realizado por el Pew Research Center en julio de 2016, en los Estados Unidos hay un aumento en asistencia a la universidad por parte de personas de la comunidad latina, así como una disminución en las tasas de deserción en la escuela secundaria.

En otro estudio de Pew, publicado en 2014, la tasa de deserción entre los estudiantes latinos de la secundaria pasó del 32 por ciento en 2000 al 12 por ciento en 2013. Los investigadores encontraron que el 35 por ciento de los latinos entre 18 y 24 años estaban matriculados en un colegio comunitario o una universidad, comparado con el 22 por ciento en 1993.

La Dra. Katherine Brueck, jefa del departamento de inglés de Mount St. Mary’s, dijo que esa universidad ha experimentado este crecimiento.

“En los últimos 10 años nuestra población latina en Chalon, nuestro campus principal, creció del 50 por ciento al 60 por ciento de la población estudiantil”, dijo. “Yo diría que la mayoría de nuestros estudiantes en la carrera o asignatura secundaria de inglés son latinos”.
Villatoro ayuda a los estudiantes en la carrera de inglés a encontrar su camino, dijo Brueck.

“Las cualidades personales de Marcos que atraen a los estudiantes son su apertura a los demás y al mundo, su imparcialidad, y un instinto para divertir y a veces cautivar a una audiencia”, dijo Brueck.

Siendo el primero de su familia en graduarse de la universidad, Villatoro tiene una licenciatura de St. Ambrose University y una maestría de University of Iowa. Él es también graduado del Iowa Writers’ Workshop. Entre sus seis novelas, la novela de misterio Romilia Chacón “Home Killings” fue nombrada mejor libro de 2001 por Los Angeles Times y ganó el primer premio del Latino Literary Hall of Fame en 2002.

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Él y su familia también viajaron a Berlín y a El Salvador, para conocer a miembros de la familia de Villatoro y hacer tamales, algo que su madre Amanda hacía mientras él crecía.

De sus aventuras llegó el documental “Tamale Road”, que no sólo ahonda en el corazón del pasado violento del país devastado por la guerra, sino que le dio a Villatoro una conexión tangible con su patrimonio y la realidad de la que su madre escapó.

Michelle McPeek, la esposa de Villatoro, ha estado a su lado trabajando con comunidades desfavorecidas desde Nicaragua hasta Alabama desde los años ochenta. A través de su compromiso con la comunidad latina, ha ganado perspectiva sobre cómo ser una aliada y una influencia para sus estudiantes y sus propios hijos.

“Yo específicamente quería trabajar en comunidades en dificultad”, dijo. “Marcos ha pasado gran parte de su vida adulta explorando sus raíces latinas, lo que no sólo me formó a mí, sino que influyó en cómo criamos a nuestros hijos”.

La maestra McPeek quiere que los jóvenes de la comunidad latina se queden en la escuela secundaria y lleguen a obtener títulos universitarios.

“Hay demasiados estudiantes a quienes no se les dan las herramientas para tener éxito”, dijo. “No tengas miedo de explorar tus raíces.      Nuestras vidas son más completas cuando sabemos quiénes somos”.

Villatoro tuvo un último consejo para cualquier persona que esté experimentando una situación similar a la suya.

“Mi consejo para la familia [latina] que ha venido al este de Tennessee es ‘mantengan a ese niño en la escuela’”.

In English: Latino Author Encourages Community to 'Keep That Kid In School'

 

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