Thursday, 18 May 2017 16:54

Fomentar el bilingüismo: Miembros de la comunidad fortalecen el aprendizaje de inglés en Johnson City

Written by Max Schmidt, Traducido por Robert Lay
Callie Longo dirige un grupo de conversación en español en Johnson City Public Library todos los martes por la tarde. Callie Longo dirige un grupo de conversación en español en Johnson City Public Library todos los martes por la tarde. Foto por Max Schmidt

Es martes en la biblioteca pública de Johnson City a las 5:45 de la tarde. Callie Longo, de 24 años, se está preparando para la llegada de los miembros de un grupo de conversación que ella dirige cada semana.

El grupo de conversación generalmente pasa la mitad del período de dos horas hablando en inglés y la otra mitad en español.  Longo creó el grupo como una alternativa para las personas que desean seguir aprendiendo y hablando español pero que no tienen ni tiempo ni dinero para inscribirse en un curso.

“Me di cuenta de que cuando estás en la escuela, es muy fácil mantener la habilidad lingüística”, dijo Longo.  “Pero cuando entras en el mundo adulto, no hay realmente nada disponible a menos que estés involucrado consistentemente en conversación”.

Longo buscó algún lugar en Tri-Cities donde se reúnan estudiantes de español, incluso preguntó en el programa de español de ETSU si hubiera algún programa no estudiantil disponible. Esto la llevaría a organizar el grupo de conversación.  

“Pensé que la biblioteca era un buen lugar para comenzar”, dijo Longo.  “Sólo pedí, y a veces pides y obtienes lo que recibes y/o mereces”.    

En las semanas iniciales sólo asistieron unas pocas personas, pero con el paso del tiempo, Longo se sentía casi abrumada conduciendo una conversación entre 15 personas. Ella desearía que asistieran más personas con dominio del español así se aliviaría la carga de tener que mantener a los avanzados al ritmo de los intermedios.  

“Normalmente hay un promedio de cinco a ocho personas que llegan”, dijo Longo a mediados de septiembre. “La semana pasada tuve 15 personas. Sinceramente, fue demasiado. Sería muy bueno si asistieran algunos hablantes nativos de español. Puedo hablar español, pero los asistentes avanzados no quieren sentarse y escucharme repetir cómo decir “el perro es rojo”.

Longo se graduó de North Carolina State University en 2015 con una licenciatura en ingeniería química y español. Completó su licenciatura de español después de pasar un año estudiando en España. Como Longo no es maestra de español sino una voluntaria, no ve al grupo como una clase con múltiples metas que se deben completar dentro de un marco de tiempo ajustado. Sin embargo, ese es el caso de Joe Hoffman, un maestro de la escuela secundaria Science Hill.

Hoffman, de 44 años, ha enseñado inglés como segundo idioma en Science Hill por 13 años. No sólo ayuda a los estudiantes a mejorar su habilidad con el inglés, sino que usa el inglés para prepararlos para posibles problemas de aprendizaje, como en matemáticas y economía, que puedan confrontar cuando salgan de su aula.

“Uno de los mayores retos que enfrento es ayudar a estos estudiantes con sus otros cursos”, dijo Hoffman.

"A veces tengo estudiantes que no tienen un bagaje académico sólido. A ellos les cuesta en general, especialmente en matemáticas. Los consejeros y yo coordinamos para asegurar que [los estudiantes] obtengan todos sus créditos para graduarse, mientras que incorporan lo que les interesa”.

Al igual que el grupo de Longo, el grupo de Hoffman tiene la ventaja de ser pequeño.

"Es bastante común que a medida que un estudiante gana dominio del inglés, sus padres no siempre obtienen la misma competencia. Casi crea tensiones que pueden dar paso a problemas sociales y económicos en la familia".

                                  – Joe Hoffman

Hoffman tiene alrededor de siete estudiantes por clase. Aunque esto puede parecer poco en comparación con otros cursos, Hoffman piensa que es el mejor tamaño para los objetivos que tiene para sus estudiantes. Estas pequeñas clases también le permiten crear mejores relaciones individuales con los padres y tutores de sus estudiantes.

“Ojalá pudiera reunirme con más padres”, dijo Hoffman. “Pero al final, poder reunirse con algunos padres, ya sea por teléfono, por correo electrónico o cara a cara, beneficia al estudiante”.

Según un informe del Pew Research Center de 2015, el porcentaje de latinos en los Estados Unidos que hablan inglés competentemente en casa ha aumentado en un 9 por ciento en la última década.

En el año 2000, según datos del Oficina del Censo de los EE.UU. (U.S. Census Bureau), 59 por ciento de los 35,3 millones de hispanos en los Estados Unidos hablaban inglés “muy bien”. En 2013, 68 por ciento de los hispanos en los Estados Unidos dijeron que hablaban inglés competentemente en casa.

Estos números sugieren que a medida que pasan los años, el inglés se está convirtiendo en el idioma más prominente de la cultura hispana de los Estados Unidos en su conjunto.

El mismo análisis del Centro Pew afirma que 3,2 millones de hispanos dijeron que no hablan inglés en absoluto, mientras que 12,5 millones dijeron que hablan inglés “menos que muy bien”. Estas cifras equivalen al 32 por ciento de la población hispana en 2013.

Cuando Longo escuchó estas estadísticas, se sorprendió.

“Esa es demasiada gente que no puede llevar a cabo una conversación básica”, dijo Longo.

Debido a su experiencia con las familias hispanas, Hoffman no se sorprende.

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“Puedo creerlas [esas estadísticas]”, dijo Hoffman. “Estas cifras parecen altas, pero es bastante común que a medida que un estudiante gana dominio del inglés, sus padres no siempre obtienen la misma competencia. Casi crea tensiones que pueden dar paso a problemas sociales y económicos en la familia”.

Lo que dice Hoffman podría corresponder con una tendencia nacional. El informe del Centro Pew indicó que, aunque el número de latinos que hablan inglés parece estar aumentando, el número de latinos que hablan español en casa está disminuyendo: 78 por ciento de los latinos hablaban español en casa en 2000, comparado con 73 por ciento en 2013.

¿Cómo se aplican estas estimaciones a los miembros de la comunidad hispana de Tennessee?

Lisette Laura y Kimberly Grez son dos jóvenes que estaban dispuestas a hablar sobre sus familias y su lengua española.

“Cuando mis padres y yo hablamos entre nosotros es solamente en español”, dijo Laura. “No sólo es nuestra lengua materna, sino que mis padres no sienten la necesidad de hablar inglés, porque no transmite realmente su mensaje”.

Los padres de Laura pueden hablar inglés muy bien, pero siempre sienten que el mensaje de sus palabras se pierde en la traducción. Laura y su familia son dueños de La Perla, una cadena de restaurantes mexicanos combinados con tiendas de comestibles ubicados en ciudades del este de Tennessee y del oeste de Carolina del Norte.

Esto es similar a la vida hogareña de Grez.

“Sólo hablamos español cuando hablamos entre nosotros”, dijo Grez. “En Nashville, hay una comunidad muy grande de hispanos. Nos permite a mí y a mi familia hablar español normalmente e inglés cuando lo necesitamos.”

Si bien la gran comunidad en la ciudad natal de Grez le ha permitido usar ambos idiomas, no se puede decir lo mismo de sus padres.

“Mi papá puede hablar inglés muy bien; mi madre, sin embargo, no tiene suficiente habilidad con el inglés”, dijo Grez. “Mientras crecía siempre era su traductora. Pero ahora que estoy en la universidad, a casi cuatro horas de distancia, la he matriculado en unos cursos de inglés para mejorar su habilidad”. La clase en la que Grez matriculó a su madre es similar a la de Longo, pero tiene algo del estilo de enseñanza de Hoffman.

Hoffman, el maestro de inglés de la escuela secundaria, dijo que él ve que esto les sucede a sus estudiantes que aprenden inglés. A veces, los estudiantes ayudan a sus padres a convertirse en mejores angloparlantes a través de la habilidad lingüística que llevan de su clase a casa.

“Aunque no creo que todos en nuestra comunidad deban ser forzados a aprender otros idiomas”, dijo Hoffman, “creo que la gente debe entender completamente la importancia de fomentar el bilingüismo”.

 

Arriba, a la derecha: Joe Hoffman usa su período de planificación para preparar su aula con equipo recién comprado para sus estudiantes.

Arriba, al centro: Kimberly Grez trabaja en el Centro de Recursos del Idioma y la Cultura de ETSU, lugar donde personal y estudiantes de diferentes etnias trabajan para mejorar la comunidad multicultural.

 

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