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Tuesday, 15 March 2016 14:37

Hombres latinos crean receta perfecta mezclando comida, conversación, y recuerdos

Written by Michael Ganzman, Traducido por Erin Gillespie
AntonioRusiñol, con una camiseta azul marino a la derecha, y otros miembros del grupo se preparan para comer con deleite el lechón asado. AntonioRusiñol, con una camiseta azul marino a la derecha, y otros miembros del grupo se preparan para comer con deleite el lechón asado. Foto: Fernando Subijana

El tercer viernes de cada mes, varios hombres latinos que viven en Johnson City y Kingsport, Tennessee, se juntan para cocinar comidas que les recuerdan a sus pasados.

Aunque el grupo no tiene un nombre oficial, los hombres se han autodenominado “Los Machos” y han llamado a sus reuniones la “Cena de Machos”. Antonio Rusiñol, uno de los miembros, dice que no es un título serio, porque el término “macho” tiene connotaciones negativas en los Estados Unidos y también en su país de origen, Argentina.

“La llamamos solo en broma ‘Cena de Machos,’” dijo Rusiñol.”[Significa] más como ‘cena con los hombres’”.

El grupo se formó hace casi 10 años cuando Rusiñol y tres otros hombres de Argentina empezaron a juntarse para cocinar platos de su país natal. A través de los años, su grupo ha crecido en tamaño y diversidad para incluir hasta 17 hombres de más de una docena de países que incluyen Venezuela, Ecuador, Perú, Brasil, Colombia, México, Bolivia, y España.

Las cenas son típicamente llevadas a cabo fuera ya que los hombres se juntan en un lugar predeterminado afuera de sus casas.

De muchas maneras, los platos encontrados en las cenas representan la cocina étnica de América Latina. Porque la mayoría de los miembros más antiguos nacieron en Argentina, la mayoría de los platos están basados en comidas populares de su país natal.

“Parece que fue ayer pero también hace mucho tiempo”.

                                               – Marcos Pavlovich

La carne es uno de los componentes más consistentes en las cenas. En lugar de comprar paquetes de carne de charcutería, los hombres muchas veces cocinan animales enteros. Aquellos animales incluyen cabra, pescado, y especialmente cerdito, un favorito de Rusiñol y los otros. Los cerditos se han hecho tan populares que los hombres han empezado a darles nombres.

Cooked Piglet

“Todos tiene nombres propios”, dijo Rusiñol. “[Uno fue nombrado] Camilo IV. Creo que fue el cuarto cerdo que cocinamos”.

Además de ser cocineros a tiempo parcial, varios de los hombres también tienen posiciones en las áreas de educación e industria.

Rusiñol ha trabajado como profesor en la facultad de medicina de ETSU, East Tennessee State University por casi dos décadas. Él conduce investigaciones en el área de bioquímica, centrándose en las proteínas y cómo las mutaciones en sus producciones pueden causar progeria, una enfermedad que causa envejecimiento rápido en los niños.

Marcos Pavlovich, un analista financiero, es uno de los varios miembros que originalmente vino a ETSU para jugar tenis. Llegó a los Estados Unidos en 1999 y más tarde jugó en Europa en el circuito internacional.

“Parece que fue ayer pero también hace mucho tiempo”, dijo Pavlovich.

Otros miembros incluyen un cirujano, banqueros, e ingenieros. Los hombres forman parte de una minoría pequeña de profesionales empleados en Tennessee que han recibido un título universitario, ya que menos de un cuarto de la población adulta del estado tiene un título de asociado o superior, según la agencia del censo de los Estados Unidos.

El censo de los EE.UU. también dice que Tennessee es solo 5 por ciento latino, así que los hombres que asisten a las cenas muchas veces han sido atraídos, en sus lugares de empleo, hacia los pocos que hablan español o que se criaron en una cultura similar.

A medida que miembros nuevos se unen, el menú ha crecido para incluir una variedad de platos latinoamericanos. Los hombres han presentado comidas como el tamal, un burrito de masa mexicana popular, y las arepas, que son panes colombianos sin levadura.

En el invierno, han cocinado sopa de lentejas de Argentina y en el verano han refrescado sus gargantas con sangría, un refresco popular por toda América Latina.

Otras recetas incluyen paella española, un plato de arroz con frutos del mar; ceviche ecuatoriano, comida del mar en jugo de limón; humita peruana, maíz molido horneado en pasteles; feijoadas, un guisado de frijoles de Brasil; y empanadas, un pastel relleno que tiene versiones en casi todo país latinoamericano.

Los hombres han experimentado con una lista diversa de platos, aun intentando platos fuera de lo común como la rara exquisitez “espagueti negro”.

“Está hecho de tinta de calamar”, Rusiñol dijo, riéndose. “Sí, es un poco extraño”.

Adquirir la comida correcta para las cenas es solo una parte de la ecuación; otro detalle importante es cómo se preparan los platos. Rusiñol dice que la preparación tradicional ayuda a que las comidas sepan auténticas.

“Empezamos con materias primas”, dijo Rusiñol. “No compramos masa en el supermercado. Empezamos con la harina y la manteca y cosas así. El relleno no es carne picada. Es carne que cortamos con un cuchillo, lo que realmente hace una diferencia”.

Frying Food

Cocinar carne es un proceso complejo en las cenas. Los hombres usan calor indirecto para asar cordero o lechón, montando los animales en una cruz de cocinar de madera y ponen el fuego lejos de la carne. El lechón en particular puede tomar hasta seis horas para cocinar, y una consideración cuidadosa debe darse a cómo se sirve.

“Recuerdo la primera vez, no estuvimos muy bien preparados”, dijo Rusiñol. “Servimos el cerdo en una puerta… uno de mis amigos estaba remodelando y no tuvimos otro lugar… lo pusimos en la puerta”.

Sus mujeres tienen reuniones similares, aunque pasan menos frecuentemente y toman otra forma.

“Cuando lo hacemos, vamos afuera [a un restaurante] porque cocinamos toda la semana – no queremos cocinar más”, dijo Verónica Paz, quien está casada con uno de los hombres. “Para ellos es una cosa regular; para nosotras, es más bien una necesidad”.

Las cenas han ayudado a los hombres para formar lazos que se ha extendido más allá de sus reuniones y ha conducido a muchas otras actividades.

“Una vez fuimos para hacer kayak”, Rusiñol dijo. “Cuatro o cinco de nosotros fuimos de kayak sin saber la ruta. Y empezamos muy tarde y se oscureció… fue tan estúpido, casi morimos”.

Aparte de la experiencia casi mortal, las cenas han sido una manera para los hombres de revitalizar sus raíces con la tierra en que nacieron. Y las cenas no terminan cuando los hombres terminan de comer.

“Una de las mejores cosas, es que no hay limitación de tiempo”.

                                  – Antonio Rusiñol

“Después de la cena tenemos la Sobre Mesa”, dijo Diego Iglesias, uno de los miembros más antiguos de las cenas. “Es como un ‘después de la cena’ donde pasamos tiempo hablando, haciendo chistes por horas”.

Aquellos momentos hacen que las cenas duren mucho por la noche, ya que los hombres raras veces tienen prisa para irse.

“Una de las mejores cosas”, Rusiñol dijo, “es que no hay limitación de tiempo”.

“Lo que más hacemos es hablar sobre nuestros países”, Pavlovich dijo. “[Lo hacemos] para juntarnos con personas de la cultura vieja… para intentar estar como en nuestro país por un tiempo”.

Encima, izquierda: Angel Jiménez cocina paella en una fogata como parte de la comida comunitaria. Foto: Antonio Rusiñol.

In English:Latino men create perfect recipe by mixing food, conversation & memories

 

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